jueves, 30 de mayo de 2013

El obispo Cases advierte del riesgo de estallido social

VICENTE LLORCA
En la crisis de los noventa el entonces obispo de la Diócesis de Canarias, Ramón Echarren, provocó un fugaz escándalo cuando exculpó de todo pecado a aquel que por necesidad robase en un supermercado para saciar su hambre.
Por aquel tiempo también Eligio Hernández, que fuera delegado del Gobierno y más tarde fiscal general del Estado, alertó de que en las Islas podía darse un caracazo, esa rebelión que se hizo realidad en Caracas cuando las gentes de los ranchitos, los barrios marginados, harta de miserias saqueó el centro de la capital venezolana.
Ni una ni otra cosa ocurrieron en Canarias. Pero tanto uno como otro, el obispo y el delegado del Gobierno de aquellos años, avisaron de unos desequilibrios sangrantes que de no corregirse ponían en peligro la paz social.
Luego llegaron años de bonanza y todos pensaron que Canarias era tierra de promisión, olvidando que también Venezuela lo había sido. Y aquí, como en la república hermana, tampoco se aprovecharon los buenos tiempos para que la pasajera riqueza se tornase pronto, como ha sucedido muchas veces a lo largo de la historia insular, en profunda crisis.
E
l ahora obispo de la Diócesis de Canarias, Francisco Cases, advirtió de que corremos un serio peligro de estallido social porque los desequilibrios, falsamente disimulados durante los años alegres, se han acentuado, las desigualdades son cada día mayores y la pobreza galopa desbocada. (...)
 Ver más: http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=301818