sábado, 23 de marzo de 2013

CARIDAD, POLÍTICA Y SINDICALISMO

José Ángel Hernández Duarte
 HOAC (HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA), TENERIFE

Ante las leyes y recortes injustos del Gobierno de Canarias y de España y los despidos de trabajadores utilizando dichos recortes por la UGT de Tenerife queremos hacer pública nuestra denuncia por tres motivos fundamentales:
1.- Siempre son los más débiles los que sufren las consecuencias.
2.- El despido de Miriam Pérez Mendoza  y de tantos y tantos trabajadores y trabajadoras.
3.- No realizar unos presupuestos, que fomenten la construcción de una vida social más justa y humana, y relaciones sociales de mayor Fraternidad, Igualdad y Libertad. “Amarás al prójimo como a ti mismo” (Mt. 22,39)
Por ello, queremos realizar una reflexión… y puntualizar algunos términos:
Caridad, política y sindicalismo son palabras muy desprestigiadas en nuestra sociedad por una visión deformada de ambas. Por caridad se entiende frecuentemente “limosna”, “asistencialismo”, la mera ayuda puntual que damos a alguien y que no se plantea la lucha por la justicia, porque no ve más o porque quiere eludirla. Por política y sindicalismo se suele entender “lo que hacen los políticos”, “lo que hacen los sindicatos”, identificándola con un entramado de intereses, privilegios, manipulaciones…, “todos son iguales”, alejada de las necesidades sociales, ajena a nosotros y en la que no queremos implicarnos, lejos de nuestra vida cotidiana, algo de lo que somos espectadores y no actores.
Sin embargo, necesitamos las dos cosas como el aire que respiramos: vivir la caridad, vivir la política y vivir el sindicalismo como algo propio, profundamente humano y necesario para construir humanidad. Pero entendidas de otra manera. La Caridad es el amor que nos lleva a mejorar junto con los otros la Vida, para que, realicemos nuestra humanidad y así crezcamos juntos como personas. En particular es la reacción ante el sufrimiento del otro, especialmente el sufrimiento injusto de los empobrecidos, que nos lleva a hacer todo lo posible por eliminar ese sufrimiento y a sentir que no hay excusa posible para no hacerlo. La política es la actividad de toda la sociedad, de las personas, de las organizaciones sociales, de las instituciones, de los sindicatos…, para colaborar a construir una vida social más justa y humana, relaciones sociales de mayor fraternidad. Y éstas relaciones deben darse, desde los sindicatos, “no desde un papel meramente defensivo sino desde una estrategia sindical ofensiva de propuestas alternativas. Las relaciones económicas internacionales, la lucha contra el gasto militar, el control de las nuevas tecnologías, la reducción del tiempo de trabajo, la defensa del trabajo decente y con derechos, la gestión y el reparto social de la acumulación, la creación de economatos, de empresas cooperativas y autogestionadas, la lucha ecológica, la defensa de los consumidores y la organización de los servicios públicos son y deben ser los desafíos que han de asumir los sindicatos” (Repensar el Sindicalismo por Sandro Antoniazzi; Ediciones Hoac).
De esa caridad política necesita siempre una sociedad, mucho más en una crisis social y moral tan grave como la actual. A veces se contraponen, de forma indebida y estéril, caridad y lucha por la justicia.
La caridad política es las dos cosas. Necesitamos compartir más los bienes que tenemos con quienes carecen de lo más básico. Y necesitamos luchar con todas nuestras fuerzas para cambiar unas políticas que están destrozando la justicia social y la vida de los pobres. Las dos cosas son necesarias para construir una sociedad más justa y fraterna.